domingo, 23 de enero de 2011

1 comentario:

  1. Xelo te dejo este escrito de García Montero! me recordó a lo que hablábamos de los viajes, el desierto y el autostop.

    Está solo. Para seguir camino
    se muestra despegado de las cosas.
    No lleva provisiones.

    Cuando pasan los días
    y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
    tan sólo le conmueve
    ese acierto imprevisto
    del que pudo vivir la propia vida
    en el seguro azar de su conciencia,
    así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

    Una vez dijo amor.
    Se poblaron sus labios de ceniza.

    Dijo también mañana
    con los ojos negados al presente
    y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
    fantasmas como saldo, un camino de nubes.

    Soledad, libertad,
    dos palabras que suelen apoyarse
    en los hombros heridos del viajero.

    De todo se hace cargo, de nada se convence.
    Sus huellas tienen hoy la quemadura
    de los sueños vacíos.

    No quiere renunciar. Para seguir camino
    acepta que la vida se refugie
    en una habitación que no es la suya.
    La luz se queda siempre detrás de una ventana.
    Al otro lado de la puerta
    suele escuchar los pasos de la noche.

    Sabe que le resulta necesario
    aprender a vivir en otra edad,
    en otro amor,
    en otro tiempo.

    Tiempo de habitaciones separadas.


    Habitaciones separadas, Luís García Montero.

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